Las marcas son como personas, tienen su razones y motivaciones, transmiten emociones, tienen sus propias características físicas, también su estilo distintivo de vestir, de hablar, y por supuesto, como las personas, también tienen un proceso de evolución y desarrollo, una especie de “ciclo de vida” que es nuestro trabajo (el de propietarios, marketers y publicistas en conjunto) preservar para que no llegue a su conclusión final – la muerte- sino que se perpetúe en el tiempo de la manera más sólida posible, pero para lograrlo es importante determinar en qué fase está la marca , pues al saber “donde estamos parados”, podremos enfocar nuestros esfuerzos en la dirección correcta, adecuando las estrategias a los requerimientos y necesidades propios de cada una de las etapas de la vida.
Veamos a cuales son estas etapas:
Niñez: La marca nació hace poco, nadie la conoce. Presenta sus propuestas al mercado. Momento para mostrarse ante el mundo como una promesa de futuro llena de innovación y beneficios para todos.
Juventud: Ya la gente la conoce, aunque no mucho. Se empieza a consolidar y tiene amigos más cercanos. Momento para proyectarse lo más posible y crear alianzas estratégicas con otras marcas, de ser posible, marcas adultas.
Adultez: esta es la etapa de consolidación. La marca ya es totalmente independiente, genera ingresos propios y tiene pleno control sobre su ser y hacer. Aquí surgen las interrogantes ¿Quiere tener hijos? (ampliaciones, sucursales, marcas filiales) ¿realmente está preparada para lo que eso implica?. Momento de reflexionar y actuar con inteligencia. La consigna de esta época es ¡Planificación estratégica ante todo!
Madurez: Crisis de los 40 y tantos… si la marca se descuida envejece y se vuelve obsoleta. Momento refrescarse en todo sentido, renovarse y hacerse más atractiva pero siempre haciendo valerla experiencia que es precisamente su mayor fort6aleza. Si se maneja bien, puede convertirse en el mejor partido para cualquiera porque ya es interesante y experimentada, lo que la hace “sexy”
Así vemos, como en la vida misma, que cada etapa tiene sus escollos y sus encantos, por lo tanto debemos tener el discernimiento suficiente para entender nuestra propia evolución como marca y actuar en consecuencia, no desde la emoción, sino desde el raciocinio, la inteligencia y la estrategia, de esta manera lograremos prevalecer y brillar, mintiéndonos vigentes y exitosos de manera indefinida o mucho mejor… ¡Para siempre!
¿Tu marca donde se encuentra actualmente?